El rastreo del misterio de las reservas de Bitcoin en Venezuela: ¿Por qué los analistas de datos no encuentran los 60.000 millones de dólares?
Los rumores de una supuesta fortuna en Bitcoin en manos del gobierno de Venezuela han levantado preguntas e investigaciones de expertos.

El panorama económico y político de Venezuela ha estado con mucho movimiento desde los primeros días del año, tras la captura de Nicolás Maduro por parte del gobierno de los EE.UU y esto desató una oleada de teorías en el ecosistema cripto, alimentadas por informes que sugieren la posesión de 60.000 millones de dólares en BTC.
El pasado 3 de enero el sitio web Whale Hunting publicó la tesis “La pregunta de los 60 mil millones de dólares: ¿Es Venezuela, en secreto, una superpotencia de bitcóin?” que plantea: “durante años, Nicolas Maduro y su círculo íntimo saquearon sistemáticamente del país, miles de millones en ingresos petroleros, reservas de oro y activos estatales y, según fuentes con conocimiento directo de la operación, convirtieron gran parte de ellos en criptomonedas”.
Una escala que desafía a los grandes actores del mercado
La posibilidad de que el Estado venezolano custodie una reserva de 650.000 unidades de Bitcoin, valorada aproximadamente en 60.000 millones de dólares, situaría al país en una posición de dominio absoluto dentro del ecosistema cripto. Estas estimaciones señalan que Venezuela controlaría cerca del 3,2 % del suministro circulante actual (estimado en 19,95 millones de BTC), una cifra que redefiniría las jerarquías de poder financiero digital a nivel mundial.
Para comprender la magnitud de este supuesto tesoro, es necesario contrastarlo con los mayores acumuladores de la última década y ver cuál sería la realidad de Venezuela frente a los principales tenedores de Bitcoin en el mundo.
Venezuela Vs. MicroStrategy: La firma liderada por Michael Saylor, referente mundial en tesorería corporativa cripto, posee unas 712.000 unidades, según los datos de strategy.com. al momento de la redacción de este artículo. Esto quiere decir que Venezuela estaría operando prácticamente al mismo nivel que la mayor ballena institucional del planeta.

Venezuela Vs. Gobiernos Nacionales: La diferencia con otros Estados es abismal. Mientras que El Salvador, pionero en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal, custodia unas 7.543 unidades, y el Gobierno de EE. UU. ha acumulado 328.372 BTC, según lo que el equipo de LatamBlocks logró verificar a través de Bitcoin Treasuries al momento de redactar el artículo, la reserva venezolana triplicaría las tenencias estadounidenses.

Venezuela Vs. El sector institucional (ETFs): Los fondos cotizados en EE. UU., que han revolucionado el mercado desde 2024, custodian en conjunto 1,643,857 millones de BTC, junto a ellos los exchanges, según los datos de Bitcoin Treasuries. La reserva de Venezuela representaría la mitad de todo el inventario de los ETF estadounidenses sumados, compitiendo directamente en volumen con el gigante BlackRock (IBIT).

Una estrategia de supervivencia fragmentada
La realidad del uso de criptomonedas en Venezuela parece alejarse de la idea de un fondo soberano centralizado y planificado al estilo de otros países. Desde la firma TRM Labs, su director global de políticas, Ari Redbord, declaró ante el medio DLNews que el comportamiento del país con los activos digitales ha sido histórico y adaptativo, pero de carácter fragmentado. Según el experto, el gobierno debía haber utilizado las criptomonedas de forma "fragmentada, oportunista y adaptativa, en lugar de la acumulación deliberada de una reserva criptográfica soberana”.
Mauricio Di Bartolomeo (Cofundador de Ledn) identifica tres pilares que alimentan el mito, pero que chocan con la realidad operativa del país:
- Venta de Oro (2018): Según detalló la publicación “ El presunto cerebro de la operación, Alex Saab, enfrentan serias contradicciones financieras y técnicas tras su liberación en diciembre de 2023. Los informes que sugieren que el funcionario controlaba entre 10.000 y 20.000 millones de dólares en activos digitales carecen de sustento forense en la cadena de bloques y chocan con la realidad económica del país, ya que dicha suma duplicaría las reservas oficiales del Banco Central de Venezuela de aquel momento. Además, resulta improbable que Saab hubiera podido gestionar una infraestructura financiera de tal complejidad mientras permanecía bajo custodia estadounidense.
- Ingresos Petroleros: La publicación de Coindesk acotó que la historia bajo los mandatos de Chávez y Maduro pone en duda la posibilidad de que el Estado haya logrado consolidar una reserva soberana de valor. “Un ejemplo crítico es el escándalo de la Sunacrip en 2023, donde se reveló una red de malversación que desvió aproximadamente 17.600 millones de dólares procedentes de ventas irregulares de PDVSA hacia intereses particulares”. Esta estructura sugiere que cualquier excedente financiero, en lugar de fortalecer el tesoro nacional o una reserva de Bitcoin, habría sido sistemáticamente drenado por altos funcionarios.
- Minería Incautada: Por último, Di Bartolomeo señaló que la gestión de sectores estratégicos en el país, incluyendo la industria petrolera nacional, muestra una trayectoria de desafíos operativos significativos. Desde 1999, la principal empresa estatal ha experimentado un notable descenso en su capacidad productiva, pasando de un rendimiento de 3,5 millones de barriles diarios a un nivel actual de 800.000. Este contexto de debilidad operativa plantea interrogantes técnicos sobre la viabilidad de gestionar carteras de activos digitales a gran escala.
Entre el mito y la realidad digital
A pesar de las investigaciones en curso, los datos actuales en la cadena de bloques no ofrecen evidencia de un tesoro estatal gestionado centralmente que se acerque, ni de lejos, a las cifras astronómicas que circulan en plataformas como X (antes Twitter). El análisis forense sugiere que, si bien el uso de activos digitales está profundamente arraigado en la economía del país debido a la debilidad de su moneda local, la supuesta gran reserva de Bitcoin del Estado venezolano permanece más cerca del mito que de la realidad financiera comprobable.