A pesar de los signos bajista, ballenas siguen comprando ETH

Con una caída del 10%, ETH ha generado muchas pérdidas a sus inversionistas. Sin embargo, siguen apostando por el activo de la red de Ethereum.

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A pesar de un panorama que muchos podrían calificar de desalentador y con una realidad bajista, los grandes capitales del ecosistema de criptomonedas parecen estar leyendo una historia muy distinta, sobre todo en el caso de Ethereum. 

La criptomoneda ETH se encuentra actualmente en una encrucijada técnica y psicológica: tras una caída del 10% en la última semana, el activo lucha por mantenerse en la marca de los 2.000 dólares por unidad, un nivel que ha despertado tanto el miedo de los minoristas como la voracidad de las ballenas que mueven el mercado.

El desafío del precio realizado y las pérdidas no realizadas

Ante este panorama, resulta claro que el sentimiento negativo no es infundado. Y es que, la reciente corrección ha llevado el precio de Ethereum por debajo de un umbral crítico: el precio realizado de las direcciones de acumulación. En términos simples, esto significa que el valor actual de mercado es inferior al precio promedio al que muchos de estos grandes inversionistas compraron originalmente. 

Este escenario suele interpretarse como una señal de debilidad, ya que implica que una parte importante de las carteras institucionales o de gran volumen está, técnicamente, "en pérdidas". Además, la caída del 10% en apenas siete días ha generado una presión de venta que ha puesto a prueba los soportes de los 1.800 y los 2.000 dólares, una zona donde la volatilidad suele expulsar a los manos débiles del mercado.

El éxodo de los exchanges: Señales de Supply Shock

Sin embargo, los datos on-chain analizados por CryptoQuant revelan una divergencia fascinante. Lejos de entrar en pánico por la caída del precio respecto a sus niveles de entrada de junio de 2025, las ballenas han respondido incrementando su agresividad de compra. Para estos actores, el hecho de que el precio actual esté por debajo de su costo promedio no es un fracaso, sino una oportunidad de promediar a la baja en lo que consideran una "zona atractiva".

Esta convicción se traduce en movimientos masivos hacia la custodia fría. Los datos de flujo neto revelan que las salidas de Ethereum desde los exchanges han superado los 220.000 ETH, alcanzando su punto más alto desde octubre pasado. Binance, el gigante de la liquidez, registró por sí solo una salida de 158.000 ETH en un solo día.

Este éxodo masivo de monedas desde las plataformas de intercambio hacia monederos privados representa un cambio fundamental en la estructura del mercado que suele interpretarse como un indicador alcista a medio plazo. 

Al retirar sus activos de los exchanges, las ballenas logran reducir drásticamente la oferta disponible, lo que significa que hay mucho menos ETH listo para ser vendido de forma inmediata ante cualquier fluctuación. Este movimiento hacia el almacenamiento a largo plazo es una señal clara de compromiso, sugiriendo que estos grandes inversores no tienen intención de liquidar sus posiciones en un rebote rápido, sino que apuestan por la valorización futura. 

Al mismo tiempo, este proceso permite que las ballenas absorban la liquidez del mercado, comprando de manera efectiva el suministro que los inversores minoristas sueltan por miedo tras la caída semanal, fortaleciendo así la base de tenedores de largo plazo. Una serie de movimientos y decisiones que están funcionando como soporte para el precio de Ethereum y que podrían cambiar la tendencia bajista actual. 

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