5 señales que podrían indicar que Bitcoin está alcanzando el final de su precio de fondo
Esta corrección de precio podría ser más corta de lo que se esperaba, sobre todo si se cumplen todas las señales para un cambio de tendencia.

Tras una de las correcciones más violentas del ciclo actual, con Bitcoin cayendo desde el nivel de los 100.000 dólares por unidad y abalanzándose a la zona de los 80.000, el mercado de criptomonedas en pleno se pregunta si el precio ha tocado fondo o si aún queda dolor por delante.
En este contexto, analistas de CryptoQuant afirman que se están conformando una serie de señales dentro de los mercados y la actividad de la red de Bitcoin que podrían indicar un cambio de tendencia hacia el alza. Y es que, aunque los análisis basados únicamente en el precio y el sentimiento del mercado han generado narrativas contradictorias, los datos on-chain sobre los diferentes tamaños de wallets (cohortes) ofrecen una radiografía mucho más precisa de lo que realmente está ocurriendo.

Veamos a continuación, cuáles son las métricas en las que debemos tener los ojos puestos y cómo indicarán a los traders cuándo es el momento decisivo para empezar a ver nuevamente ganancias.
Las grandes ballenas siguen distribuyendo sin descanso
Uno de los principales indicadores de tendencia son las métricas de las ballenas, nombre que se le da a aquellos inversionistas y traders que tienen wallets con gran cantidad de bitcoins o criptomonedas acumulados. Este grupo del mercado, en especial aquellos que poseen más de 1.000 y hasta 10.000 BTC en su poder, han registrado saldos negativos de forma sostenida desde hace semanas.
Según el indicador “Bitcoin: Accumulation Trend Score by Cohort” y el “Exchange Whale Ratio” de CryptoQuant, estas dos cohortes de traders han mantenido una tendencia claramente distribuidora, es decir, de venta y toma de ganancia sobre su capital invertido. Esta actividad ha sido especialmente intensa durante la caída de nombre, época en la que las ballenas vendieron más bitcoins.
Este comportamiento refleja que instituciones y whales de primer nivel han estado tomando ganancias y reduciendo exposición al riesgo en lugar de comprar la caída. En las últimas semanas, sin embargo, ha habido un aumento de actividad entre las ballenas y han llegado incluso a un máximo histórico entre aquellos que tienen 100 o 1.000 BTC.
El inversionistas minorista tampoco está comprando, está vendiendo
Contrario a lo que ocurrió en correcciones anteriores del ciclo 2021 y 2024, donde el trader minorista solía acumular agresivamente en las caídas, los datos de los últimos 60 días muestran ventas netas tanto en la cohorte de 0 a 1 BTC como los que tienen de 1 a 10 BTC.
El indicador “Spent Volume Age Bands” de Glassnode confirma que el volumen gastado (es decir, monedas movidas después de estar inmóviles) por estos pequeños holders ha sido significativamente mayor que el volumen recibido durante todo noviembre.

Se trata, además, de un fenómeno típico entre los traders novatos o que no suelen mantener sus bitcoins por mucho tiempo en sus wallets, ya que son más propensos a actuar con base en los sentimientos del mercado y menos tolerantes a la volatilidad extrema, tal y como hemos reportado en Latamblocks.
Esto significa que el típico “manos de diamante” minorista no está actuando como soporte esta vez, sino que está contribuyendo a la presión de venta.
Los únicos que sí están acumulando: cohortes medianos
Los únicos grupos que muestran acumulación clara y sostenida son los holders de 10–100 BTC y 100–1 000 BTC. Ambos cohortes registran Accumulation Trend Scores cercanos a 1 (valor máximo de acumulación) desde hace varias semanas, según CryptoQuant. Aunque su tamaño combinado es mucho menor que el de las grandes ballenas, están aportando el único soporte real del mercado en este momento.

Este movimiento, a su vez, se ve afianzado por la dinámica que se ve en los grandes exchanges como Binance, donde un grueso de traders está acumulando dólares digitales (USDT) a la espera de mejores movimientos en el mercado y tendencias más claras. Esta fuerza en espera podría, en un futuro, entrar cuando el mercado se recupere y ayudar en la consolidación y crecimiento de ese soporte.
El crash fue amplificado por una liquidación masiva de posiciones apalancadas en futuros
La caída desde los más de 100.000 dólares, para perder consecutivamente los niveles de soporte de los 95.000 dólares y los 88.000 dólares, no fue solo distribución en los mercados de compra-venta spot. Y es que, uno de los elementos que elevó la crisis y la complicó fue el mercado de futuros, así como los ETF donde los inversionistas americanos capitularon con fuerza.
Según datos de Coinglass, en los primeros 11 días de la corrección, se liquidaron más de 2. 800 millones de dólares en posiciones largas de Bitcoin, con un pico histórico de liquidaciones en el 21 de noviembre. Este efecto cascada de margin calls y liquidaciones forzadas convirtió lo que pudo haber sido una corrección ordenada del 15 %, en una caída vertical del 25 % en tiempo récord.
Señales de posible suelo local: rebote de +10 % en 48 horas y cambio incipiente en algunos cohortes
Tras tocar su precio más bajo en los 79.500 dólares, Bitcoin experimentó un rebote violento hasta los 88 000 dólares en menos de 48 horas, lo que representó una recuperación de su precio de más del 10%. Este rechazo del nivel de los 79.000 es un comportamiento interesante para aquellos que están buscando puntos de soporte en el mercado, ya que definiría una brecha hasta donde están dispuestos a vender los traders sus bitcoins.
Por si fuera poco, simultáneamente a este cambio, la cohorte de 10.000 BTC mostró su primera señal positiva débil en semanas y el de 100–1 000 BTC intensificó aún más su acumulación. Aunque es demasiado pronto para confirmarlo, estos movimientos coinciden con patrones históricos de suelos locales y podría estar indicando que las ballenas están empezando a acercarse a zonas de poca tolerancia a la venta.
¿Ya se tocó fondo para el precio de Bitcoin?
Los datos on-chain actuales permiten concluir que Bitcoin probablemente ha formado un suelo local gracias al fuerte rebote y a la acumulación sostenida de inversionistas medianos. Sin embargo, las ballenas siguen distribuyendo dinero activamente, lo que impide declarar aún el fin definitivo de esta fase bajista.
Hasta que no veamos un cambio claro y sostenido en el comportamiento de estas grandes ballenas, cualquier recuperación debe considerarse frágil. El mercado ha entrado en una fase de “rebote técnico con distribución institucional de fondo”, por lo que la confirmación dependerá de las métricas comandadas por las ballenas institucionales.