Modelo de tesorería cripto llega a la bolsa de comercio de Argentina a través de Zonda Bitcoin
La empresa es la primera estructura corporativa argentina que se expone a Bitcoin dentro de su tesorería.

La integración de los activos digitales en los mercados financieros tradicionales de Argentina ha alcanzado un hito con la consolidación de Zonda Bitcoin. Esta iniciativa representa la primera estructura corporativa en el país que permite a inversores minoristas y mayoristas obtener exposición a Bitcoin (BTC) a través del mercado de capitales local, eliminando la fricción operativa de los exchanges de criptomonedas.
Marco regulatorio y respaldo institucional
A diferencia de los instrumentos no regulados, Zonda Bitcoin opera bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Valores (CNV). Este respaldo garantiza el cumplimiento de la normativa jurídica vigente en materia de activos digitales en Argentina. La compañía cotiza en Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), lo que otorga una capa de transparencia y seguridad institucional fundamental para los inversores que buscan diversificar su cartera bajo estándares de gobernanza pública.
El modelo "MicroStrategy" en el mercado local
Zonda Bitcoin no funciona como un fondo de inversión tradicional, sino como una empresa de tecnología y tesorería digital. Su estrategia se basa en la captura y despliegue inteligente de capital, siguiendo el modelo popularizado por MicroStrategy en Wall Street:
- Emisión de instrumentos de capital: La empresa aprovecha su estatus de compañía pública para emitir acciones o instrumentos de deuda. Esto le permite captar liquidez sin necesidad de liquidar sus tenencias de Bitcoin, financiando su crecimiento mediante la confianza del mercado.
- Apalancamiento estratégico: El capital captado se destina a la adquisición de Bitcoin. La tesis financiera reside en la amplificación del valor: si el costo de financiamiento es inferior a la revalorización proyectada de BTC, se genera un retorno excedente para el accionista.
- Correlación y prima de valor: La acción de la compañía actúa como un proxy (sustituto) de Bitcoin. Sin embargo, gracias a la gestión activa de la tesorería y la capacidad de reinversión, el objetivo es que el rendimiento de la acción pueda superar la apreciación directa del activo subyacente, ofreciendo un potencial de retorno compuesto.