USDT se ha vuelto la herramienta financiera predilecta para el envío de remesas en Venezuela
Las monedas estables se han convertido en una herramienta ideal para muchos venezolanos en medio de su situación económica.

La dinámica financiera en Venezuela ha experimentado una transformación significativa marcada por la adopción masiva de activos digitales. Según estimaciones de la consultora Ecoanalítica para noviembre de 2025, el volumen de transacciones de Bolívares a Tether (USDT) y otras stablecoins ha alcanzado una cifra cercana al 20% del Producto Interno Bruto (PIB). Este volumen es notable en un entorno caracterizado por la escasez crónica de divisas físicas y la persistencia de un control cambiario.
La adopción de stablecoins como cobertura inflacionaria
Ante la constante depreciación e hiperinflación que impacta la moneda local, los ciudadanos venezolanos han encontrado en las stablecoins (principalmente USDT y USDC) un mecanismo eficaz de respaldo y ahorro de valor. Este fenómeno se ha arraigado a tal punto en la economía cotidiana que la “tasa Binance” ha emergido como un referente cambiario informal y ampliamente reconocido. Esta cotización digital opera como el principal barómetro para la compra y venta de divisas en efectivo, superando en inmediatez y alcance a los mecanismos oficiales.
Impacto en las remesas y el crecimiento regional
La adopción de activos digitales se superpone con el flujo de remesas, un pilar fundamental de la economía. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que aproximadamente el 3.8% del PIB de Venezuela se debe al envío de remesas. Sin embargo, estas estimaciones no especifican la proporción transada en activos digitales, dado que el FMI aún no clasifica las stablecoins como una moneda de transacción para bienes y servicios.
No obstante, la región evidencia una clara tendencia hacia la digitalización financiera. El informe de adopción global de Chainalysis de 2025 ubica a Venezuela como el segundo país en la región con mayor crecimiento en la adopción de criptomonedas, solo superado por Brasil. Esta posición es comprensible dada la mayor población y demografía de Brasil, pero subraya la velocidad y necesidad con que el venezolano ha integrado estos instrumentos.
Un factor clave en este proceso son los "remeseros", agentes que operan en redes peer-to-peer (P2P). Su función es crítica: facilitan el proceso de enviar remesas a familiares en el país, comprando stablecoins con moneda extranjera, vendiéndolas en plataformas P2P a cambio de VES, y depositando los fondos directamente en cuentas bancarias locales. Este modelo ha demostrado ser significativamente más rápido y económico que las casas de cambio tradicionales.
Desafíos en la rransparencia y el entorno operativo
La cuantificación precisa de la actividad de las stablecoins en el país se enfrenta a serias limitaciones. El acceso a datos de transacciones, especialmente en lo relativo al envío de remesas, se ve restringido por las políticas internas de los exchanges que operan en el territorio.
A esta opacidad se suman las complejidades del entorno operativo venezolano, que históricamente ha estado en el radar de las plataformas de intercambio. La incertidumbre política y los antecedentes de escándalos de corrupción ligados a criptoactivos, como el resonante caso PDVSA-Cripto de 2023, han generado cierres constantes de operaciones y volatilidad regulatoria. Estos factores exigen una gestión de riesgo constante por parte de los usuarios y las plataformas.
En conclusión, la alta penetración de las stablecoins en Venezuela refleja una respuesta pragmática del ciudadano ante la inestabilidad macroeconómica. Si bien el ecosistema enfrenta obstáculos de transparencia y desafíos regulatorios derivados de un contexto político complejo, la infraestructura de las stablecoins ya constituye un componente financiero fundamental e irreversible para la estabilidad económica personal y el flujo de remesas.