Este comportamiento entre los grandes holders de Bitcoin podría determinar su precio
Bitcoin está registrando ciertos comportamientos en el mercado que podrían indicar un movimiento bajista prolongado.

En el contexto de la reciente corrección de Bitcoin, que ha visto al activo caer por debajo de los 100.000 dólares y rozar los 90.000 por unidad, una serie de indicadores on-chain y de mercado apuntan a una tendencia bajista sostenida. Este comportamiento estaría impulsado principalmente por dinámicas en la economía estadounidenses y comportamientos de holders de larga data.
Una de las señales más interesantes que están ocurriendo en este momento es con los holders de largo plazo (LTH), un segmento del mercado altamente conocido por ser pacientes, poco reactivos a los sentimientos del mercado y con intenciones de acumulación en la mayoría de los casos. En la actualidad, se ha registrado a estos holders vendiendo sus bitcoins, lo que ha resultado una distribución inusual y consistente a holders de mediano y corto plazo más propensos a hacer trading e interactuar emocionalmente con el mercado.

Y es que, a diferencia de correcciones anteriores en 2024 y principios de 2025, donde los flujos de LTH eran intermitentes con estabilizaciones o acumulaciones posteriores, el actual patrón muestra salidas diarias profundas y agrupadas, sin ráfagas aisladas, lo que indica una rotación de suministro hacia manos más reactivas y de corto plazo. Esto se traduce a un incremento de la vulnerabilidad del mercado a shocks de volatilidad y potencialmente catalizando una capitulación si los LTH continúan desinvirtiendo a ritmos elevados sin señales de alivio.
Asimismo, otros indicadores están registrando comportamientos bajistas, como es el caso del Índice de Prima de Coinbase que ha mantenido un sesgo profundamente negativo durante semanas. Esto implica que Bitcoin se negocia a precios más bajos en la plataforma estadounidense en comparación con exchanges globales, reflejando una venta agresiva por parte de inversores locales que supera la demanda proveniente de Asia o Europa. Este patrón se manifiesta de manera consistente con recuperaciones nocturnas del precio seguidas de reversiones pronunciadas durante las horas de mercado en Estados Unidos, exacerbando la volatilidad intradiaria.

Paralelamente, se han invertido las apuestas en los contratos futuros a una tendencia mayoritariamente negativa, con los contratos de futuros cotizando por debajo del precio spot. Esto denota una demanda debilitada por apalancamiento y una creciente aversión al riesgo entre los traders, un fenómeno que típicamente emerge en fases de desendeudamiento o reducción de posiciones largas.

Bitcoin se encuentra actualmente en la Zona Base, un rango que históricamente señala presiones de venta o liquidación de posiciones, corroborado por las medias móviles de 7 y 30 días inclinadas a la baja. Esta ausencia de prima en futuros, donde los traders valoran el riesgo de manera más conservadora, contrasta con periodos previos de optimismo y sugiere que el mercado no solo carece de confianza renovada, sino que podría estar al borde de una capitulación más violenta si estas métricas persisten sin contrapesos.
¿Cuáles son las razones del desplome?
El desplome actual de Bitcoin no se reduce a una mera fluctuación cíclica, sino que emerge de una convergencia multifacética de presiones estructurales centradas en Estados Unidos, donde inversores locales actúan como el vector principal de la tendencia.
Así lo señalan los analistas de XWIN Research Japan, razones de este comportamiento parecen estar relacionadas a la desconfianza que se tiene sobre el sistema financiero estadounidense y su futuro incierto. Después de todo, la Resera Federal parece estar cautelosa sobre el comportamiento del dólar, la tasa de inflación y el desempleo en el país. De esta manera, es esperable la inducción de mayor severidad en la liquidez sistémica por parte de las tasas de interés.
Esto erosiona el apetito general por el riesgo en los mercados estadounidenses. Como consecuencia, las acciones tradicionales han registrado caídas, mientras que las vinculadas a criptoactivos han descendido entre un 10 y 20 por ciento, arrastrando a Bitcoin en un patrón de declive impulsado puramente por liquidez, donde la debilidad durante las sesiones norteamericanas amplifica la narrativa de un mercado dependiente de flujos locales que, en ausencia de recuperación fiscal, podría intensificar la capitulación al forzar liquidaciones adicionales en un ecosistema ya tensionado.
Esta tríada de factores —venta de los LTH, contracción de liquidez gubernamental y dominancia de la hora estadounidense en las reversiones— no solo explica el quiebre por debajo de los 100.000 dólares, sino que subraya un riesgo latente de escalada bajista, donde la persistencia de estas dinámicas podría transformar la corrección actual en un evento de capitulación más violento, caracterizado por una aceleración de la distribución y una mayor dependencia de demanda externa para absorber el exceso de suministro.
¿Hay posibilidades de recuperación?
Aunque hay varias señales bajistas que se están formando en el mercado, ciertos indicadores on-chain insinúan un potencial para estabilización una vez que las presiones de liquidez comiencen a disiparse en las próximas semanas.
Particularmente si la distribución de LTH se modera, la salida de capital de los ETF se aplana y los contratos de futuro retornan a ser neutrales, esto podría marcar un primer indicio de confianza renovada entre traders.
En este contexto, una divergencia positiva en la actividad de red emerge como un contrapunto de fuerza subyacente, donde métricas de engagement on-chain, como volúmenes de transacciones y direcciones activas, muestran resiliencia en contraste con la debilidad de precios, sugiriendo que la red de Bitcoin mantiene un pulso vital pese al desplome.

Asimismo, los índices de Miedo y Codicia en niveles de miedo extremo, así como métricas como Net Unrealized Profit (NUP) de Bitcoin, señalan que se está formando un fondo de precio capaz de allanar el camino para una recuperación. Esto, sobre todo, porque han sido indicadores históricos que han permitido el repunte del precio de Bitcoin en otras ocasiones.