El panorama del mercado cripto para 2026 se define por una transición estructural hacia la madurez, según Pedro Gutierrez
Para Gutiérrez, hay un escenario claro donde Bitcoin podría revertir la tendencia bajista y buscar un nuevo máximo en su precio en el 2026.

Durante los últimos días del año hemos visto como el precio de bitcoin se ha mantenido en números rojos, una realidad que tiene a los entusiastas del mercado cripto preocupados sobre los días venideros. Para conocer el panorama del mercado del 2026 desde LatamBlocks conversamos con Pedro Gutiérrez, director de alianzas de Lnet quien comentó que “Bitcoin puede revertir la tendencia bajista y buscar nuevos ATH, pero el gatillo de ese cambio es estructural”.

La ruta hacia la recuperación de Bitcoin
El mercado de Bitcoin se encuentra actualmente en una fase de redefinición tras atravesar períodos de presión bajista que pusieron a prueba los soportes clave. Según Gutiérrez, la posibilidad de retomar una trayectoria ascendente hacia máximos históricos está condicionada por la capacidad del activo para consolidar niveles que anteriormente funcionaron como resistencias psicológicas. El ejecutivo destacó que el precio actual cerca de los USD 86.800 es una zona de validación crucial dentro de su análisis previo, donde la pérdida de niveles superiores obligó al mercado a buscar liquidez en rangos inferiores.
“Bitcoin puede revertir la tendencia bajista y buscar nuevos ATH, pero el gatillo de ese cambio es estructural: recuperar y sostener niveles clave en cierres semanales, acompañado por un entorno macro que vuelva a favorecer el ‘risk-on’. Hoy el precio se ubica alrededor de USD 86.800, una zona que, de hecho, conversa con el escenario que planteé en mi entrevista anterior con ustedes: si la banda de USD 110.000 cedía, el mercado podía visitar el área de USD 86.000 y bajo presión adicional, incluso USD 76.000”, explicó Gutiérrez.
Para el especialista, el enfoque actual debe centrarse en la estabilización antes de proyectar nuevos techos, identificando la zona de los 110.000 – 127.000 como el área de reconquista necesaria para validar un cambio de sesgo definitivo.
Respecto a la temporalidad de este movimiento, el directivo de Lnet propone una ventana de observación basada en condiciones de mercado y flujos institucionales. Bajo un escenario de estabilidad geopolítica y liquidez global, la transición hacia una fase de recuperación podría materializarse durante la primera mitad de 2026. Gutiérrez precisó que “un nuevo ATH luce más consistente en la segunda mitad de 2026 si el mercado logra sostener la reconquista de los 110.000 y romper la zona superior que delimitó 2025”.
Este análisis refuerza la idea de que la superación de los máximos previos no será un evento súbito, sino el resultado de una construcción de confianza técnica y fundamental.
Liquidez y el dominio de Bitcoin en el primer trimestre
La dinámica de liquidez para el inicio de 2026 parece estar marcada por lo que el sector denomina como "Bitcoin Season", un fenómeno donde el capital se concentra en el activo principal, dejando a las altcoins en una posición de mayor vulnerabilidad. Gutiérrez advirtió que esta concentración genera libros de órdenes más delgados en activos secundarios, incrementando el diferencial entre precios de compra y venta. La capitalización de las stablecoins, que ronda los USD 308.500B, y el interés abierto en mercados de derivados como el CME, que registra cifras cercanas a los USD 10.600B, actúan como los principales reservorios de energía para el mercado.
“Mi proyección es una liquidez más profunda y dominante en BTC durante enero–febrero y una rotación hacia altcoins más táctica, generalmente condicionada a que Bitcoin entre en fase de consolidación y la liquidez marginal ‘busque beta’ en el resto del mercado”, señala Gutiérrez. Esta estructura sugiere que, mientras Bitcoin mantenga su liderazgo, el resto del ecosistema dependerá de la estabilidad macro y de la expansión de las stablecoins para encontrar ventanas de crecimiento. La volatilidad podría verse amplificada si la profundidad del mercado se contrae, un factor que los inversores profesionales vigilan de cerca a través de plataformas de datos especializados.
El peso de la regulación global y el suministro operativo
Uno de los temas más complejos para 2026 es el impacto de marcos regulatorios como MiCA en Europa y el GENIUS Act en Estados Unidos. Aunque estas normativas no alteran la emisión programada de Bitcoin, sí modifican sustancialmente el "float disponible", es decir, la cantidad de monedas que circulan en canales regulados frente a las que permanecen en custodia privada o dispersa. Gutiérrez sostiene que la regulación afecta principalmente al canal de acceso y no a la cantidad total de activos en existencia.
“MiCA no cambia la emisión ni el calendario de oferta de BTC, porque eso está determinado por el protocolo; lo que sí puede cambiar (y de forma relevante) es el ‘float disponible’ (es decir, la porción de BTC efectivamente accesible para negociación y custodia en canales regulados)”, afirmó el directivo.
Este reordenamiento hacia custodios con licencia y plataformas autorizadas busca mitigar riesgos operativos, pero también puede inmovilizar grandes cantidades de Bitcoin como reserva institucional, alterando la formación de precios en los mercados al contado.
En el contexto regional, Latinoamérica muestra avances significativos que se alinean con esta tendencia global. Brasil, por ejemplo, implementará en febrero de 2026 reglas que clasifican las operaciones con stablecoins como transacciones de cambio, mientras que Argentina consolida su registro de proveedores bajo la Resolución General 1058/2025 de la CNV. Gutiérrez destacó que estos movimientos buscan formalizar el sector y desplazar la actividad hacia rieles institucionales. Por otro lado, mencionó el caso de El Salvador, donde las reformas asociadas a acuerdos internacionales han limitado el rol del sector público en el ecosistema, aunque con un impacto marginal en el suministro global.
Bitcoin ante los ciclos económicos globales
El papel de Bitcoin frente a un posible escenario de "aterrizaje suave" o una recesión global será una de las pruebas de fuego para la tesis de inversión en 2026. Gutiérrez argumentó que en un entorno de desaceleración controlada, el cese de las alzas en las tasas de interés suele devolver el apetito por activos de riesgo, beneficiando a Bitcoin. Sin embargo, en caso de una recesión severa, el comportamiento del activo podría dividirse en dos fases: una caída inicial por la necesidad de liquidez inmediata y una recuperación posterior impulsada por su naturaleza de activo escaso ante políticas monetarias expansivas.
“Al final, su papel lo determinan tres factores: la dirección de la liquidez, la confianza en la infraestructura que lo sostiene y la capacidad del mercado de mantener convicción cuando sube la incertidumbre; el precio cambia de ritmo, la tesis se mide en resiliencia y tiempo”, concluyó Gutiérrez.
Para América Latina, Bitcoin sigue consolidándose como una referencia de largo plazo para el resguardo de valor, mientras que las stablecoins se mantienen como la herramienta predilecta para la operatividad diaria y la dolarización digital en economías con alta inflación.