Cae red venezolana que lavó mil millones de dólares con criptomonedas en el sistema financiero de EE. UU.
El FBI descubrió un complejo esquema de "lavado en la sombra" que utilizaba activos digitales para movilizar fortunas ilícitas hacia paraísos fiscales y Estados Unidos.

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) ha asestado un golpe crítico a las estructuras financieras que operan desde Venezuela. Jorge Figueira, un ciudadano venezolano de 59 años, enfrenta cargos por conspiración para el lavado de dinero en el Distrito Este de Virginia, tras ser identificado como el presunto operador de una red que movilizó aproximadamente mil millones de dólares con criptomonedas a través del sistema financiero global.
Este caso no es un hecho aislado. Se produce en un contexto de máxima tensión tras los eventos del 3 de enero de 2026, que marcaron un punto de inflexión en la persecución penal contra miembros del gobierno venezolano por cargos de narcoterrorismo. Mientras el FBI desmantela redes como la de Figueira, la atención internacional se centra en la opacidad financiera de Caracas, donde informes de inteligencia sugieren que el Estado podría haber acumulado una "reserva sombra" de hasta 600.000 Bitcoin para evadir sanciones y financiar operaciones fuera del control fiscal.
El modus operandi atribuido a Figueira consistía en una sofisticada arquitectura de billeteras digitales y empresas fachada. Según la denuncia, los fondos ilícitos eran convertidos en criptomonedas y movidos a través de múltiples nodos digitales antes de ser liquidados en dólares mediante proveedores de liquidez. Una vez bancarizado, el dinero se transfería a cuentas en Estados Unidos y destinos de alto riesgo como Panamá, China y Colombia. Este flujo masivo de capital subraya la vulnerabilidad de los sistemas financieros ante el uso criminal de activos digitales a gran escala.
La magnitud del desfalco y las tácticas de ocultamiento coinciden con patrones observados en tramas previas, como el caso PDVSA-Cripto, donde el uso de monedas estables y Bitcoin permitió el desvío de miles de millones de dólares. Lindsey Halligan, Fiscal Federal para el Distrito Este de Virginia, enfatizó que este nivel de lavado representa una "amenaza profunda para la seguridad pública", al permitir que organizaciones criminales transnacionales operen y se expandan sin restricciones geográficas.
De ser hallado culpable, Figueira podría enfrentar hasta 20 años de prisión. Este proceso judicial promete arrojar nueva luz sobre los mecanismos que vinculan las economías ilícitas de la región con el mercado global de criptoactivos, en un momento donde la transparencia financiera de Venezuela está bajo el escrutinio más riguroso de la última década.